Las 6 habilidades que no te enseñan en la escuela

Hoy me gustaría hablarte de esas habilidades que bajo mi punto de vista son esenciales y que no enseñan en la escuela convencional. Creo que ya son pocos los que están de acuerdo con el sistema educativo y no voy a descubrir nada si digo que este sistema está obsoleto y se ha convertido en una máquina de crear personas con títulos universitarios sin oportunidades laborales. Si quieres saber más aquí te dejo las 6 habilidades que no te enseñan en la escuela.

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Los emprendedores tenemos la ventaja de que de alguna manera nos queremos salir del sistema y no queremos pertenecer a esa rueda que de cada vez está tirando a más personas fuera de ella, aunque lo cierto es que una vez que empiezas a crear tu propio proyecto te das cuenta de que puedes encontrar bastante información sobre negocios, pero poco sobre habilidades personales, algo fundamental para poder hacer crecer un proyecto personal o profesional.

Son muchas esas habilidades pero he querido quedarme con 6 , por aquello de no convertir este artículo en algo eterno.

#1 Gestión emocional [MIEDO]

La primera habilidad que necesitamos aprender es la gestión emocional, y la emoción que más se dispara en un emprendedor es el miedo, por lo que podemos decir que deberíamos aprender a gestionar el miedo.

Seguimos siendo el mismo ser humano de hace más de 70.000 años pero viviendo en un sistema actual.

En la época del cazador recolector, cuando el homo sapiens empezaba a adueñarse del mundo, sentir miedo te salvaba la vida. El miedo activa en nuestro organísmo lo necesario para que podamos actuar en caso de emergencia extrema.

Cuando sentimos miedo actuamos de 3 modos: Huimos, atacamos o nos paralizamos. Estas acciones se generan en nuestro cerebro reptiliano mucho más rápido de que tomemos conciencia de ellas.

Lo que ocurre es que lo que Hace 70.000 años la amenaza podía ser el ataque de un león, hoy en día, la amenaza puede ser exponernos, vender nuestros servicios o hablar en público.

La amenaza es muy distinta, pero el miedo sigue siendo el mismo. La sensación sigue siendo la misma, lo que se activa en nuestro organismo sigue siendo lo mismo. Por que nuestro cuerpo no sabe diferenciar un león o hablar en público, para nuestro cuerpo la emoción es la misma.

Cuando creamos un negocio nos enfrentamos a situaciones que nos asustan y eso No es malo, es una alerta. Hay que saber gestionar esos momentos y saber contextualizarlo, el miedo puede servirnos de gran ayuda si conseguimos que no nos paralice, si conseguimos utilizarlo como una alarma que activa nuestro cuerpo, que no nos permite relajarnos.

Además, Como decía antes, nuestro organismos activa una serie de acciones que nos convierte en súper humanos: Nuestro corazón bombea más rápido para darnos más oxígeno, nuestras pupilas se dilatan para poder ver con mayor claridad y nuestros músculos se tensan para aumentar nuestra potencia.

Ten esto en cuenta la próxima vez que sientas miedo porque quizá, estás perdiendo la gran oportunidad de dar el gran ataque.

#2 Autoconocimiento

La segunda habilidad es el auto conocimiento. Es sorprendente pensar que nos pasamos la vida con nosotros mismos y aun no nos conocemos en profundidad, dedicamos muy poco tiempo al auto conocimiento y a la conexión interior, cuando prácticamente todas las respuestas de nuestras dudas, están ahí.

Una herramienta que me sirvió mucho hace algunos años para entenderme mejor fue el Eneagrama, de hecho escribí un libro que se llama Eneagrama con el método CITE que te invito a leer si te interesa el mundo del autoconocimiento.


Eneagrama con el método CITE

Una de las cosas de las que hablo en el libro es sobre los patrones de conducta. Somos seres de conductas, de hábitos. Es muy difícil salir de un patrón que ya hemos adquirido desde que somos pequeños.

No nos damos cuenta porque actuamos en función de nuestra visión de la vida, nos enfocamos en el mapa y no en el territorio. Damos por hecho que lo que vemos, es la única verdad, cuando la realidad es que nos perdemos un montón de detalles. Que no veamos el color ultravioleta, no significa que no exista, o que veamos el color rojo, no significa que un daltónico vea el mismo color.

Cada persona, es única por tanto, cada realidad, también lo es. El resultado es que cada uno tenemos un patrón de conducta que nos ayuda, o nos perjudica en nuestras acciones y Tomar conciencia de cuales son nuestros patrones de conducta y entender que nuestra forma de “ver el mundo” no es la única posible ni la mejor, nos abre nuevos campos, nuevas oportunidades y en definitiva, mejorar nuestras habilidades y herramientas internas. Y piénsalo, ¿tienes algo más poderoso que tus habilidades y tus herramientas internas?

#3 Bioquímica humana

 El humano es química pura. Estamos compuestos por elementos químicos que produce nuestro propio cuerpo. A esto se le llama bioquímica.

Esta  bioquímica se ve alterada por nuestros pensamientos, por nuestro entorno, por nuestra alimentación, por nuestros hábitos de descanso, por nuestras emociones…

Por ejemplo, ¿Qué capacidad tiene para actuar una persona que está bajo los efectos de alcohol o drogas? Seguramente poca o ninguna y es por que unos elementos químicos neutralizan el funcinamiento para que todo este activado.

De esto todos estaremos de acuerdo pero, por que no le damos la misma importancia a dormir poco, alimentarse mal, a tener pensamientos negativos… todas esas acciones también alteran nuestra química y nos neutralizan de la misma manera.

Pensamos en la droga como algo destructivo y nos olvidamos de que nuestros pensamientos negativos, aun sin drogarnos, pueden ser aún más destructivos.

La dopamina es un neurotransmisor, es decir, un mensajero químico. Nuestro cerebro recibe la señal de la dopamina como un mensaje de que todo va bien.

Por ejemplo, El olor a buena comida produce dopamina en nuestro cuerpo, lo que genera una sensación de felicidad. Hace 70.000 años ese olor indicaba que había comida cerca y el cerebro lo entendía como un mensaje claro: “Vamos en la dirección correcta”.

Hoy en día, funcionamos exactamente igual. Necesitamos dopamina. Necesitamos saber qué vamos en la dirección correcta.

Muchas veces queremos avanzar solos, hacerlo todo nosotros, cargarnos de tareas, objetivos y responsabilidades sin antes detenernos a comprobar si vamos en la dirección correcta.

Normalmente la mejor manera de saber si vamos en la dirección correcta, es escucharnos y ver si nos sentimos bien o no. No es necesario ir más rápido ni tener más cosas, basta con escucharnos.

#4 No querer tener razón

La satisfacción de tener la razón sólo le sirve a nuestro ego. Nuestro ego va a intentar siempre buscar un motivo que justifique que tenemos la razón, incluso hasta el punto de defenderla cueste lo que cueste.

Así no crecemos, así no sumamos.

El ejercicio de plantearse otros puntos de vista, por lejanos que nos parezcan, siempre nos da la posibilidad de incluir en nuestro “cajón de herramientas” más opciones. 

Con más opciones, mejores resultados.

Abraham Maslow ya dijo que “Cuando tu única herramienta es un martillo, todo te parece un clavo”

Obtener nuevas herramientas es cuestión de actitud, de aprender a cuestionarnos a nosotros mismos, de probar cosas distintas. 

Quizá lo que piensas que estás haciendo bien no lo es tanto, quizá lo que piensas que estás haciendo mal, tampoco lo es.

Cuestionar tus propias opiniones te hace indagar. Indagar te hace descubrir nuevas personas. Nuevas personas te traen nuevos modelos, nuevos referentes. Los referentes te traen creatividad, identidad, ejemplo, guía y todo eso se resume en conseguir nuevas oportunidades.

Como emprendedores, es esencial rodearnos de esas personas que nos traerán nuevos puntos de vista, nuevas oportunidades. Todo eso empieza aprendiendo a no dar por hecho que lo sabemos, que tenemos razón y cuestionarlo todo, igual que hace un niño. Un niño explora, se cuestiona, pregunta y pide ayuda.

Si quieres llegar rápido a algún lugar lo mejor es caminar solo, pero si lo que quieres llegar lejos, es mejor hacerlo acompañado.

#5 Simplificar y enfocar

Simplificar no es un lujo, no es algo que puedas decidir hacer o no hacer.

Hacer las cosas sencillas es absolutamente necesario si quieres crear y crecer tu negocio en la era que vivimos.

Durante mis primeros meses como emprendedor me creí que cuantas más cosas hacía, más rápido iba a conseguir buenos resultados.Me centré , en el “hacer”. Gran error. Aunque soy gran partidario de la acción, tiene que ser una acción con una estrategia previa.

Imagina que caes sumergido varios metros en el mar y pierdes la ubicación. Que sería más inteligente, nadar sin parar, aun sin saber si te estás dirigiendo a la superficie o hacia el fondo? O esperar, sin hacer nada, ya que flotamos, y el mar nos devolverá pronto a la superficie

Es mejor hacer menos cosas y hacerlas muy bien. Hoy en día recibimos demasiada información, información que no nos sirve. Información que nos satura, que nos agobia, que nos hace sentir que sabemos de cada vez menos. Estamos infoxicados.

Lo que necesitamos realmente es claridad, estrategia y foco. Menos es más. 

El exceso de información nos hace dispersarnos: Redes Sociales, marca personal, SEO… siempre sale una nueva técnica que creemos que será la definitiva para que nuestro negocio prospere. 

No es así, no pierdas el tiempo.

Enfócate en algo que siempre va a servirte. Tú.

La pregunta que debes hacerte es: “¿Qué parte de tu negocio se te da absolutamente bien? ¿En qué eres un verdadero genio?“. Ahí debes enfocarte. El resto, delégalo en profesionales.

Voy a contarte la historia de Jiro Ono: Durante más de 50 años Jiro Ono, un chef de sushi japonés, estuvo trabajando para crear el sushi perfecto.

Se dice que su carta está compuesta de solo 20 tipos de sushi.
Nada de tempura.
Nada de makis exóticos.

En la era en la que vivimos, muchos dirían que tiene toda la pinta de un fracaso.

Sin embargo, Jiro Ono está considerado uno de los mejores chefs del mundo de sushi con 3 estrellas Michelin.

No puedes llegar a esta cima sin un enfoque muy estrecho. Enfocarte en menos, pero enfocarte muy bien.

No tienes que escoger 10 cosas a la vez para implementar en tu negocio, basta que te enfoques en una, que la apliques, la midas y la mejores.

#6 Coste de Oportunidad

Cómo emprendedores somos máquinas de detectar oportunidades y también de desaprovecharlas. El éxito lo alcanzan aquellos que están en el sitio y en el momento correctos, y que se atreven a dar un paso más allá.

El coste de la oportunidad es aquello que perdemos por no saber leer o aprovechar las oportunidades que se nos presentan, mayormente por miedo o desconfianza.

Probablemente hoy, mañana, esta semana, se te presente una oportunidad y quizá este mensaje cobre más sentido para ti. 

Mantén los ojos abiertos por que las oportunidades no se pierden, simplemente otros las toman por ti y el coste que te supone haber perdido esa oportunidad puede ser incalculable.

¡Un abrazo y disfruta de la vida!

Alberto Pujol:

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